Fórmula 1 en Colombia, ¿ilusión o realidad? (Opinión)

Por José Alejandro Pérez Monsalve

Flaco favor le han hecho el alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo; y el Presidente, Iván Duque, al deporte a motor colombiano.

El anuncio del primero de unas supuestas gestiones con la empresa dueña de los derechos de la Fórmula 1, Liberty Media, para llevar la Gran Carpa de la Velocidad a las calles de la capital del Atlántico lo único que han generado es burla y memes en las redes sociales, y han puesto de nuevo  a los deportes a motor como un espectáculo elitista, que solo beneficia a unos pocos, y por el contrario le quita recursos a otra necesidades de la población.

Quizá sofocado por el calor de la ciudad o apurado por sumar puntos en las encuestas de popularidad en su último año de gestión, el Presidente Duque se sumó a la causa y ofreció el apoyo del gobierno nacional para conseguir albergar esta competencia en el suelo de la capital del Atlántico.

Y no importa si es en Barranquilla, en Medellín, en Bogotá, o en cualquier ciudad del país; ¿bastan unas reuniones y una visita para lograr ese objetivo? No. El montaje de un gran premio de Fórmula 1 puede costar alrededor de US$100 millones anuales, y de pronto un poco más si se pretende, como lo ha dicho el alcalde Pumarejo, que sea un circuito callejero. Y el contrato que se firma con Liberty Media implica 10 años (US$1. 000 millones o casi $4 billones de los nuestros). ¿Realmente el país está listo para desembolsar este recurso, o nos pasaría lo del famoso mundial de 1986, al que renunciamos por que ese dinero era necesario para inversión social, pero ni lo uno ni lo otro?

La Fórmula 1 traería un flujo importante de turistas, 60 mil calculan, y que gastaría en promedio US$600. Este flujo de turismo es posible en los circuitos europeos en los que la facilidad de conexión entre ciudades y países es más fácil por una importante red férrea, vías de buenas especificaciones, o unas frecuencias aéreas más ágiles, y también mejor capacidad económica de sus ciudadanos; pero en nuestra región viajar de un país a otro es más complejo y prácticamente solo vía área se puede lograr un viaje ágil. Además, en la región (contando a EU) ya existen tres Grandes Premios: el tradicional Interlagos, en Sao Paulo; y Austin y Ciudad de México, que han venido ganando prestigio, y no es seguro que los turistas de la F1 puedan sumar otro a su destino por el tema de costos. Y pensar en turistas europeos no es tan factible. También se necesitaría una mejor infraestructura en la ciudad sede e incluso en ciudades satélite para acoger estos visitantes.

Y si de plata es el asunto, ¿están el gobierno colombiano o las administraciones locales dispuestas a asumir las potenciales pérdidas que podría generar este proyecto (lo que siempre será una probabilidad)? No es si no mirar hacia Valencia, en España, en donde aún con costo al erario público se está pagando una deuda por el llamado Gran Premio de Europa, y que en total pudo superar los 250 millones de euros.

Soñar se vale y es incluso necesario para logra grandes objetivos. Pero lanzar estos globos a la opinión pública sin que se vea realmente una estructura sólida de organización y planeación lo único que hace es poner en boca de todos, y no por algo positivo, un deporte importante y que le ha dado al país momentos de gloria y orgullo internacionalmente con un amplio número de deportistas: Roberto José Guerrero, Juan Pablo Montoya, Oscar Tunjo, Gabby Chávez, Tatiana Calderón, o Sebastián Montoya como el más reciente; y solo por mencionar algunos.

¿Por qué no mejor primero trabajar en la promoción y apoyo a ideas más realistas, y que han estado en carpeta o se vienen desarrollando de forma aislada y no sin dificultades desde hace algunos años?

Parque de los Deportes o Central Park (Bello, Antioquia). Foto Gobernación de Antioquia.

En la misma Barranquilla existe un reconocido escenario, el Motorsports Park, en el que se desarrollan principalmente competencias de cuarto de milla. ¿No vale la pena fortalecerlo, darle mayor realce, internacionalizarlo y convertirlo en un semillero de futuros pilotos para todas las categorías?

Medellín y Antioquia habían dado un paso importante con el proyecto del Parque de los Deportes (también conocido como Central Park, en el municipio de Bello). Hoy, pese a que tenía un avance en construcción superior al 80% y los recursos estaban para su culminación, se encuentra paralizado y poco a poco el abandono se apodera de él. Apatía, negligencia, e incluso politiquería, son culpables de su atraso. ¿No es posible juntar voluntades públicas y privadas para destrabar esta iniciativa que beneficiaría no a una ciudad sino a todo un país, y podría recibir competencias internacionales, no como F1, pero sí de importancia regional latinoamericana e incluso algunas globales.

En Cali, el Autódromo de Occidente ha desarrollado su actividad con base en el aporte del sector privado no sin tropiezos.

¿Por qué desde la Presidencia y desde el Ministerio del Deporte no se trabaja para consolidar estas iniciativas, impulsarla, ofrecerles recursos y apoyo que consoliden un gran clúster del deporte a motor en el ámbito nacional y ahí sí pensar en competencias de gran calado como la Fórmula 1?

No sería un proyecto para un presidente o para un alcalde. Sería una iniciativa de largo plazo, de país, pero con la que seguramente ese gobernante que gire la llave de arranque inicial tendría el reconocimiento por el resto de su vida.

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